jueves, 6 de septiembre de 2012

MUSA DO CORPO DOURADO


¡... Y llegaste! ¿Qué fue primero? Comer. Sé que desapareciste en mi boca. Te me salías en los sudores. Ibas goteándote en cada poro. ¿Qué me decías por dentro? ¿Que era tuya? Oía un eco que me subía por la venas y estallaba en mi cabeza como el fuego. Te tenía dentro y me quemabas. ¿Que era tuya? ¿Te la robó alguien? Y el corazón de tu cintura se levantaba en una ofrenda. Come. ¿Que habías perdido? Come ¿Qué buscabas entre los guijarros cuando yo no estaba? ¡Come! El corazón se dibujaba y yo burlaba el cerco, una y otra vez, una y otra vez. Tu carne iba cerrando mi boca, se deslizaba, se retorcía, se pegaba a la lengua y al paladar. Me bañaba tu aroma y te levantaba con las manos para que te derramaras en mis labios. Me dabas alimento, tan delgado me veías, que te me dabas entre los dientes. Mastícame suavito y dibújame el corazón entre las nalgas, empújame hacia dentro. ¡Devórame! Y te seguías derramando, cobre y pálpito... Tus pechos grávidos me dieron de beber. Comprenderás que el té acabó frío sobre la mesa de la cocina. 

No hay comentarios: