jueves, 19 de julio de 2012


CANELA

Carlos estaba escribiendo… distraído acercó a su boca un tazón de té que había abandonado casi al borde de la mesa.
Cuando lo llegó a rozar los labios notó que el té se había quedado frío, pero a la vez y sorprendido, vio en su reflejo la cara de Maga. Sus ojos habían quedado presos de la oscuridad del hueco del tazón y ahora se destacaba bailando entre las ondas oscuras un rostro que había recorrido con sus manos en noches de calor y en tardes de frío.
Se giró, casi al instante y allí estaba. No era “La Maga”, ni “una Maga”, sino “su Maga”, que llevaba cogida entre las manos una tetera humeante de color verde oscuro.
“¿Dónde estuviste todo este tiempo?”
“¡Oh, ya sabes! Fui a la India a buscar canela para el té”.

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